Caldeirada de pulpo en la isla de Ons

Playas, naturaleza y una gastronomía sencilla pero con productos frescos de la mar de primera categoría. La isla de Ons y sus islotes adyacentes componen uno de los cuatro pequeños archipiélagos que conforman desde el año 2002 el Parque Nacional de las Islas Atlánticas en la Rías Bajas de Galicia. Ons suele ser un destino muy solicitado en los meses de verano por el buen estado de conservación de sus playas, aunque cada vez es mayor el número de personas que acude siempre que puede a la isla para perderse durante una jornada recorriendo su red de senderos. Una actividad que es ineludible culminar degustando el producto que ha hecho famoso a este pedazo de tierra: el pulpo, un cefalópodo que allí es casi obligatorio consumir en caldeirada.

La mejor manera de llegar hasta la isla de Ons es desde la localidad de Bueu, el municipio al que pertenece administrativamente la isla. De su pequeño puerto parten los barcos de las dos compañías que operan con la isla durante los días de Semana Santa y los meses de verano. Es preferible llegar con tiempo de sobra para comprar los billetes (14 euros ida y vuelta) y si es posible adquirirlos a través de internet, ya que durante los fines de semana de los meses de verano podemos tener algún problema a la hora de encontrar un pasaje. Mientras esperamos para embarcar, lo mejor es acercarse hasta Amador, un establecimiento enfrente del mercado del puerto, en el que podremos sentarnos a tomarnos en su patio un excelente café acompañado de un pan gallego con aceite y tomate. Lo más curioso del lugar son los crujientes churros recién hechos que te sirven como aperitivo y que por si solo valdrían como complemento de cualquier desayuno. Amador es un establecimiento de sobra conocido en Bueu y al parecer uno de los nombres más habituales del municipio. Amador es también el nombre de uno de los hombres más ilustres de la historia reciente del municipio, el del eterno portero suplente del Real Madrid y del FC Barcelona de la década de los setenta y ochenta. Uno de esos pocos futbolistas que puede presumir de haber ganado una liga con los dos grandes del fútbol español.

Saciado nuestro apetito, nos acodamos en la parte alta del barco que nos llevará a Ons. El navío tarda unos cuarenta minutos en cubrir los más de ocho kilómetros que separan Bueu de la isla. A lo largo de la travesía iremos dejando atrás las decenas de bateas de mejillones que jalonan la ría, mientras a nuestra derecha observamos los municipios de Sanxenxo y O Grove. Entre ambos municipios, la playa de la Lanzada, un istmo de arena que nos recuerda que este último municipio fue en su día otra isla como lo pueda ser actualmente La Toja. La Lanzada suele estar muy abarrotada en verano, aunque afortunadamente se ha salvado de la fiebre constructora que afea numerosos municipios cercanos. Además, constituye un mirador privilegiado en tierra desde el que apreciar las formas ondulantes que caracterizan la isla de Ons, entre las que destaca por encima de todas el punto más alto de la isla, el monte O Cucorno (127 metros). Sobre este pequeño alto se alza el faro de la isla, construido hacia mediados de los años veinte, y que suele ser el primer lugar en el que uno reparada a medida que el barco va a acercándose al embarcadero. El faro está revestido de azulejos blancos, a manera de construcción portuguesa. Dicen, lo que acuden frecuentemente a la isla, que esto hace que reluzca más los días de fuerte lluvia, cuando luego sale el sol, que en esas noches cerradas cuando cumple con su función verdadera de convertirse en santo y guía de los barcos que enfilan la ría de Pontevedra. Una circunstancia que no tendremos oportunidad de comprobar en esta ocasión. El día ha amanecido oscuro, aunque sin amenazar lluvia. Las predicciones dicen que a medida que transcurra la jornada las nubes se irán abriendo para dejar una tarde luminosa y sin viento, ideal para andar por los senderos que recorren Ons. Los cuatro recorridos existentes están muy bien señalizados, aunque es conveniente dirigirnos a la caseta de información de Parques Nacionales que hay a la salida del puerto para hacernos con un mapa y conocer las prohibiciones que existen a la hora de patearlos. La más importante de todas ellas es la que afecta al sendero del norte. En este se encuentra cerrado, entre el 15 de febrero y el 31 de julio, el camino que lleva hasta la punta do Centulo para favorecer la cría de las aves que anidan en esa zona. La gaviota patiamarilla y el cormorán moñudo son las dos especies más emblemáticas de este archipiélago, aunque además se pueden observar otras aves como el vencejo real o el paíño europeo.

Ons

LA RUTA DEL NORTE

Ons es hoy día un paraíso para las aves y un poco menos para la vegetación. Al contrario que Cortegada o las islas Cíes, donde florecen espesos bosques, en esta isla apenas pueden apreciarse un par de manchas verdes de pino y eucalipto al norte y sur de su geografía. La mayor parte de su territorio se encuentra deforestado por culpa de la acción del hombre y apenas es posible encontrar algunos ejemplares de cerquiño (roble meloso) o laurel, los árboles que antiguamente conformaban la vegetación autóctona de la isla. Con un poco de suerte y si nos fijamos podremos encontrarlos en nuestro recorrido por el sendero que se dirige hacia al norte de la isla y que fue el elegido para iniciar nuestra caminata. Esta ruta de unos ocho kilómetros de longitud y un desnivel de un centenar de metros, se recorre aproximadamente en unas tres horas y media, aunque si no es posible acceder a la punta do Centulo el camino se acorta en algo más de una hora. Lo más atractivo de este sendero es sin lugar a dudas la playa de Melide, la más grande de toda la isla. Melide es un espacio donde la gente exhibe sus cuerpos completamente desnudos durante los meses de verano, aunque también un lugar de tremendo valor ecológico por su interesante complejo de dunas. En Melide también podremos apreciar la claridad de las aguas de esta parte del Atlántico, antes de ganar altura para continuar el sendero por la parte occidental de la isla. Si la zona oriental es casi rectilínea y abundante en playas, ésta otra, abierta al océano, está llena de acantilados, cuevas e islotes, sobre los que el agua marina se abate de manera incesante. Aquí, Ons se convierte progresivamente en el reino de los tojos, el arbusto más abundante de la isla, junto con brezos y helechos. Sus flores, de color amarillo oscuro, proporcionan una intensa textura visual a esta parte de la isla en los meses de primavera, solo rota por el sendero marrón que serpentea siguiendo la línea de la costa y que luego abandonaremos siguiendo un atajo para acercarnos a contemplar de cerca el faro, con su basamento de piedra, ventanas con arco de medio punto y tejado de color rojo. El faro está alimentado por energía fotovoltaica y hasta él llega el único camino asfaltado de Ons, el que parte desde el núcleo principal de la isla: O Curro, una pequeñísima población donde se agrupan la mayoría de los 78 habitantes censados. En esta aldea se encuentra el puerto, la iglesia de san Joaquín, la tienda de comestibles, el centro de interpretación de la isla, los escasos alojamientos turísticos y, por supuesto, los únicos restaurantes, en los que el pulpo es el plato de estrella de su carta.

ONS, PARAÍSO DEL PULPO

Si algo ha hecho famosa a Ons a lo largo de los años ha sido el pulpo. Este cefalópodo se ha pescado en la isla desde tiempos inmemoriales. Probablemente desde la Edad del Bronce en que se establecieron en ella sus primeros habitantes. A decir verdad, no hay ningún alimento del mar tan íntimamente ligado a la isla como él, origen del relativo bienestar del que gozaron sus habitantes a partir de 1929 en que Manuel Riobó adquirió este pedazo de tierra rodeado de las aguas del Atlántico por 250.000 pesetas para establecer una empresa dedicada al secado y comercialización de este producto. La abundancia de este molusco y la efectiva red de ventas creada entonces trajeron la prosperidad a la isla durante unos años. Justo hasta al inicio de la Guerra Civil y el posterior suicidio de Didio Riobó por sus avanzadas ideas republicanas. A pesar de todo, el pulpo siguió pescándose. Primero con artes tradicionales, como se había hecho siempre, y ahora, más recientemente, de una manera un tanto más mecanizada, al objeto de rentabilizar las capturas, que pueden comerse a diario en los meses de verano en los restaurantes de la isla. La carta de estos establecimientos nos ofrece diversas maneras de consumirlo, aunque la más tradicional de todas ellas es en caldeirada. Un plato relativamente sencillo de elaborar, en el que el pulpo se une íntimamente con el otro gran alimento tradicional de la isla como son las patatas, base de una economía de subsistencia que perduró a lo largo de centenares de años. La tradición dice que para conseguir un pulpo en estado óptimo, lo primero que hay que hacer es golpearlo en treinta y tres ocasiones contra una superficie firme nada más desembarcar en tierra. De esta manera conseguiremos que el animal se ablande, lo que facilitará su elaboración. A continuación, el pulpo se cuece primero solo y luego acompañado de las patatas. Una vez alcanzado el estado óptimo de dureza, el pulpo se corta en pedazos, a los que finalmente habrá que añadir la ajada, un aderezo elaborado con aceite de virgen extra, pimentón, algo de vinagre y los ajos refritos. El resultado: un manjar exquisito, (aún más después de los kilómetros andados) que deberemos degustar acompañado de un bueno vaso de albariño o ribeiro.

LA RUTA DEL SUR

Aún con ser un plato excelente para una visita de un día, la caldeirada de pulpo puede resultar un tanto contundente para el estómago si queremos completar la vuelta a la isla. Así que no conviene abusar del plato y partir antes de que la modorrra se apodere de nosotros en dirección al sendero que recorre el sur de la isla. El recorrido se inicia cerca de la iglesia de San Joaquín, desde donde se alcanza rápidamente la playa de Area dos Cans. Esta estrecha lengua de arena es el lugar preferido de baño de los habitantes y visitantes por su cercanía al núcleo más poblado de la isla. La playa desaparece casi por completo cuando sube la marea, dejando cubierto de agua el cercano islote del Laxe do Crego, en cuya parte más alta se excavó un sepulcro antropomorfo para depositar los restos de un monje en la Edad Media. Un privilegio descansar en un lugar como éste, aunque ahora ya no queden ni los huesos de aquel religioso, que tantas horas seguramente debió de pasar en el ese lugar mirando el cercano continente. El camino prosigue paralelo a la costa, dejando a la derecha las numerosas viviendas de piedra que componen las aldeas de Canexol y Pereiró. Ésta es la parte más fértil de Ons y aquí pueden verse todavía pequeños grupos de personas cultivando sus campos, que se esparcen junto al cementerio de la isla y las antiguas escuelas, en cuya parte trasero se levantan, quizás, los dos horreos más grandes de la isla. El camino comienza a ascender y en poco tiempo nos plantamos en las instalaciones de un campamento juvenil, levantado en las cercanías de un pinar, desde el que ganamos finalmente el mirador de Fedorentos. El sitio es un lugar de una belleza excepcional, desde el que puede uno deleitarse contemplando la cercana isla de Onza, la segunda más grande de este pequeño archipiélago, la ría de Pontevedra y las islas Cíes, a las que muchos consideran la joya de este Parque Nacional. Fedorentos es un buen lugar para reponer fuerzas y también para atrevidos pescadores, que descienden por sus acantilados para depositar su caña en la ensenada del mismo nombre a la caza y captura de algún pez que deambule por sus agitadas aguas. En Fedorentos también hay una pequeña y mítica playa que no puede verse desde el mirador, aunque ya que hablamos de historias que han perdurado a lo largo del tiempo, nada más legendario que el Buraco do Inferno, una profunda hendidura en la tierra desde la que dicen que es posible escuchar el lamento de las almas en pena condenadas a pagar eternamente por sus pecados. Claro que esto sólo ocurre en días de tempestad, cuando el viento y el agua ascienden violentamente por su estrecha cavidad, por lo que en cualquier otro momento del año la experiencia puede resultar un tanto decepcionante. Aún así, la línea de costa que se alza hasta el islote de As Freitosas también resulta de una belleza sobrecogedora. Un lugar en el que uno podría pasarse decenas de horas contemplando las olas y en el que hasta parece integrarse una desgastada cruz que recuerda a un guardiamarina muerto de un fatal resbalón. A partir de aquí, el viaje entra en su recta final. El camino todavía nos ofrecerá otro sabroso bocado a la vista: la ensenada de Caniveliñas. Un lugar perfecto para iniciar el descenso hacia O Curro, a donde llegaremos dos horas y cuarto después de haber iniciado esta marcha de algo más de seis kilómetros de distancia. Lejos de la habitual tranquilidad de la isla, los vecinos se concentran ahora a la entrada del centro de visitantes para reunirse y debatir en concejo abierto los pequeños grandes problemas que afectan a la isla. Ons es propiedad de la Xunta de Galicia y sus habitantes no son titulares ni de sus campos ni de sus viviendas. Una anomalía histórica que esperan que pueda llegar a resolverse de aquí a unos pocos años. Lo cierto es que la espera dura demasiado, aunque si de algo parecen que no carecen los vecinos de esta isla es de tiempo y paciencia. Aprovechamos los instantes que aún nos restan en la isla para reponer líquidos en uno de los bares antes de subirnos al barco que nos devolverá al continente. Cansados y un tanto exhaustos por la caminata y el calor, miramos por última vez a la isla, antes de comenzar a ver como empequeñece por el horizonte. No hace ni una hora que pisábamos la superficie de Ons y ya hemos comenzado a añorarla. Extraño sentimiento éste que nos invade por un lugar apenas conocido. Un sitio al que ahora solo nos gustaría regresar lo antes posible.

AGENDA PRÁCTICA

Oficinas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Edificio CETMAR. Calle Eduardo Cabello s/n. 36208. Bouzas (Vigo). Teléfono 986 21 80 90

Cuando hay que ir. En Semana Santa o a partir de mayo durante los meses de verano, que es cuando operan las compañías que unen la isla de Ons con el continente. Lo mejor es hacerlo desde el puerto de Bueu, aunque también existen conexiones desde Marín, Sanxenxo y Portonovo.

  • Cruceros: Illas de Ons. Teléfono: 608 087181. Embarques: Bueu.
  • Naviera Illa de Ons. Teléfono: 986 320048. Embarques: Bueu.
  • Cruceros Rías Baixas. Teléfono: 986 731343. Embarque: Sanxenxo, Portonovo y Marín.
  • Naviera Mar de Ons. Teléfono: 986 225272. Embarques: Sanxenxo, Portonovo y Marín.

Alojamiento.  Es escaso en la isla y suele ser complicado en los meses de verano. Así que es necesario reservar con antelación.

  • Casa Acuña dispone de nueve apartamentos para dos, cuatro y seis personas, así como doce habitaciones con baño. Teléfono: 986 687699.
  • Casa Checho. Hostal con doce habitaciones: Teléfono: 986 687767.
  • La isla dispone de una zona de acampada controlada, libre y gratuita, en A Chan da Pólvora, aunque que para usarla hay que solicitar un permiso de acampada con quince días de antelación. Su periodo de apertura va del 1 de junio al 30 de septiembre, aunque este año parece que va a permanecer cerrada, puesto que la intención de la Xunta de Galicia es la de convocar un concurso público para la gestión privada de la misma, al objeto de ordenar el flujo de visitantes. Esta medida ha generado un movimiento de contestación ciudadana, agrupado alrededor de la página web www.acampadaenons.org.

Restaurantes.

Ons: dispone de tres restaurantes, todos ellos especializados en pulpo, donde es posible comer a la carta o de menú otros productos recién pescados en las aguas que rodean a este pequeño archipiélago.

  • Casa Acuña. Teléfono 986 687699.
  • Casa Checho. Teléfono 986 687767.
  • O Pirata de Ons. Propiedad de Casa Acuña. Esta Semana Santa estaba cerrado. Teléfono: 696 991986.

 Bueu.

  • Amador. Calle Montero Ríos 101. Teléfono: 986 321118. No solo es posible comprar pan, sino que también se puede adquirir la prensa o degustar un excelente desayuno con vistas a su patio.

La receta del pulpo en caldeirada.

Ingredientes:

  • Un pulpo.
  • Medio kilo de patatas.
  • Una cebolla grande y un par de hojas de laurel. Para la ajada se necesita medio vaso de aceite de oliva virgen extra, cuatro dientes de ajo, una cucharada de pimentón dulce y unas gotitas de vinagre de jerez.
  1. Se pone un recipiente en el fuego con abundante agua, las hojas de laurel y la cebolla.
  2. Cuando el agua comience a hervir se introduce el pulpo y se saca hasta en tres ocasiones, para que no se pele, hasta que las patas queden enroscadas.
  3. Se deja hervir de nuevo el agua y se añaden entonces las patatas peladas previamente
  4. Patatas y pulpo permanecerán alrededor de media hora en el fuego. Mientras tanto, pinchamos de vez en cuando para comprobar que el pulpo se ha ablandado.
  5. Luego retiramos el recipiente del fuego y reservamos durante unos veinte minutos, mientras hacemos la ajada a base de ajos refritos, la cucharada de pimentón y el vinagre.
  6. Finalmente, colocamos el pulpo cortado en una fuente con los trozos de patatas y le echamos la ajada por encima.

Autor: José Antonio Gallego.

Anuncios

3 pensamientos en “Caldeirada de pulpo en la isla de Ons

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s