Bizcochón o Queque

Uno de los recuerdos que guardo de mi infancia, de esos que se te quedan grabados para siempre, es a mi madre batiendo las claras de huevo a punto de nieve para hacer un bizcochón. Y yo sentada a su lado, esperando a que terminara de mezclar todos los ingredientes para que me dejara tomar lo que se había quedado pegado al recipiente. Esta es por tanto la receta del bizcochón que se sigue haciendo en mi casa de Lanzarote. Hay infinidad de maneras de prepararlo; cada hogar tiene su receta. En algunas islas (Gran Canaria o Tenerife) al bizcochón se le conoce como el nombre de “Queque” (es una simple derivación del término inglés  “cake”). Creo que en algunos países latinoamericanos (Chile o Perú) también se utiliza esta misma denominación.

INGREDIENTES:

  • Cinco huevos
  • Cuatrocientos gramos de azúcar.
  • Cuatrocientos gramos de harina.
  • Un yogur.
  • Un paquete de levadura Royal.
  • Medio vaso de aceite*.
  • La ralladura de un limón.
  • Un vaso de leche.
  • *(Como medida usaremos el mismo vaso del yogur).

PREPARACIÓN:

  1. Separamos las claras de las yemas. Se baten las primeras a punto de nieve, se va añadiendo el azúcar, poco a poco, sin dejar de batir, y luego  las yemas.
  2. A continuación  añadimos la ralladura del limón, la leche, el yogur y el aceite. Batimos todo hasta que se mezcle y ya sólo nos queda la harina, en la que previamente hemos mezclado la levadura.
  3. Y ahora viene lo curioso. En mi casa el bizcochón no se hace en el horno, sino en una caldera adecuada para ello. Este recipiente se  unta con mantequilla y se pone a fuego lento durante una hora. No es conveniente destaparlo antes de ese tiempo, porque, a veces, se produce el efecto “desinflado”. Para saber si está hecho, metemos un cuchillo y si sale limpio ya lo podemos retirar. Si lo hacemos en el horno, habría que precalentarlo durante un cuarto de hora y bastaría con una hora a unos 150 grados.
  4. Esta receta admite muchas variedades (frutos secos, trozos de fruta, chocolate, licor). Pero ahí les dejo la que yo creo ideal para “el club de los más golosos del mundo”: embadurnarlo con dulce de leche. Nos hemos tomado la molestia de  calentar al baño María una lata de leche condensada durante cuatro horas, cortar el bizcochón por la mitad, ponerle una capa y con lo que sobre untarlo por fuera. Hoy en día nos valdría cualquier bote de dulce de leche que encontrásemos en el supermercado, aunque yo creo que con la leche condesada está todavía más dulce.

Cocinado por:  Evelia Rodríguez.

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