Es solo gastronomía, pero nos gusta

Gastronomía y música son dos artes muy diferentes pero con un mismo objetivo: el placer. Además, al ser dos productos culturales sofisticados, su seguimiento y disfrute son muy apreciados en la vida social en esta primera parte del siglo XXI. Hablar de la última tendencia musical o comentar entre amigos el descubrimiento de un restaurante off de recetas caseras y buen precio, son parte y materia de la conversación en el timeline público y de éxito de nuestro tiempo. Después están los artistas. Cada día, las campañas promocionales de los grandes cocineros se parecen más a los lanzamientos de productos de música pop. No hay que ir muy lejos: el mismísimo Ferrán Adriá ya dijo que “la cocina es el nuevo rock and roll”. Y al revés. Algunos cantantes se ponen serios y crean su propio vino -Joan Manuel Serrat y su bodega Perinet- y otros pájaros, como Joaquín Sabina, apoyando gastronomía mexicana en restaurantes como “La Mordida” de Madrid.
Esta relación atípica entre materias del gusto ha provocado la aparición de libros musicales de recetas. Ejemplo de ello es la aparición, el año pasado, de “Cocina indie: recetas, dibujos y discos para gente diferente” (Lunwerg, 2012), un libro con noventa recetas sencillas -doy fe-, que relaciona cada plato con los principales grupos del universo de la música independiente. El recetario te propone una banda sonora para acompañar la preparación y degustación de una buena comida. Y va más lejos: cada receta tiene algo que se vincula con el artista elegido. Así pasa que inicias la velada con un “brócoli de Malasaña a la vinagreta”, sugerido por Russian Red; atacas el “solomillo mechado y despeinado” con el álbum Angles”, de The Strokes, y finalizas la noche con un “pisco sour a la chilena”, destacado -¡cómo no!- por la imprescindible Javiera Mena. No se trata de cambiar el clásico eructo silencioso de sobremesa por un sonoro “Oh yeah”. Según Mario Suárez, periodista y autor junto con Ricardo Cavolo de de este trabajo, estamos ante un “buen playlist para gourmets que se dejan guiar por la música en la cocina”. “Cada receta es como un relato. Es una manera distinta de contar las cosas, para un público que escucha música, que va conciertos y que le encanta cocinar y comer”, añade Mario, sorprendido por el impacto de su recetario que ya ha alcanzado este mes su segunda edición. La sorpresa llegó con la respuesta de los músicos y, sobre todo, con la interrelación con los lectores a través de las redes sociales. “Nos mandan fotos de recetas con imágenes del libro al lado, nos comentan que son felices con nuestros textos y dibujos”, señala el autor del libro.
La otra pata del menú son las ilustraciones. Ricardo Cavolo rompe con el clásico recetario con fotografías de tres pasos -cocción, corte y salteado- y dibuja “tatuajes que aúnan una receta y una banda indie”. Consciente de que cocinar, “afortunadamente, es ‘mainstream’”, Ricardo aporta con sus ilustraciones el placer visual a este libro que reivindica el maridaje entre la música y la mesa. Ya, más recientemente, el popular comidista, Mikel López Iturriaga, ha publicado el libro “La cocina pop”, donde propone recetas fáciles y directas “como una canción de los Ramones” y las relaciona con el cine, la televisión, la música y, por supuesto, con la cultura pop. Se trata de un trabajo que recicla notas de su popular blog que publica en el diario El País. Y que defiende una nueva forma de enfrentarse a la cocina, sin prejuicios, con alegría y con desparpajo y sencillez.

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Fuera de España han surgido otros recetarios de alcance internacional como el afamado “Hellbent for Cooking. The Heavy Metal Cook Book”(Bazillion Points, 2009). La publicación, que incluye 101 recetas escritas por bandas del Metal como Sepultura, Anthrax o Judas Priest, está coordinada por Annick Giroux, que se autodenomina como la cocinera morbosa y aparece en la portada sujetando un cuchillo chef de 25 centímetros. Sin entrar a divagar sobre el tipo de corte de en las verduras, se han multiplicado el número de artistas que enlazan el buen comer con la industria musical y ven en el gastro-rock una fórmula para ampliar ingresos. Este es el caso de Marky Ramone. El único miembro vivo de Los Ramones ha puesto en marcha un negocio de venta ambulante de comida en Nueva York, especializado en albóndigas con salsa de tomate. En este restaurante sobre ruedas -”Cruisin Kitchen“- se puede degustar la famosa salsa “Marky Ramone Brooklyn Own Marinara Sauce”, que también está a la venta por 88 dólares en la web del ilustre baterista. Otro que estudia en la misma escuela de finanzas es el legendario Lemmy, de MotörHead. En la página oficial de la banda, junto a sus últimos discos se publicita distintos tipos de bebidas alcohólicas: desde cerveza con la marca del grupo -del mismo infierno- a un vino tinto Shiraz cuyos riesgos etílicos son advertidos directamente por el temible cantante británico. Este punto metalero ha conseguido – y tendrá- muchos más discípulos. La moda de la cervezas de autor puede considerarse ya como un terreno propicio y simpático para que los artistas muestren su esencia más liquida. El último en sumarse al negocio ha sido la banda británica Iron Maiden. cocina 2 (2)Los chicos de Hierro se han unido a la familia Robinson para crear su propia marca especial denominada “Trooper” como uno de sus temas más clásicos. Dicen que tiene estilo de cerveza clásica británica con “una auténtica profundidad de carácter y sabor”… habrá que probarla. Más sibarita es Alex James; el bajista de Blur, que ha montado con éxito una compañía de fabricación de quesos en la campiña inglesa. Esta experiencia personal se puede conocer con detalle leyendo su autobiografía -también es escritor- que se puede comprar por 12 pavos en Amazon.
Otros apuestas por los productos patrios. Por ejemplo, Miguel Bosé. Desde hace 15 años, es propietario de Monsalud, una prestigiosa empresa extremeña de jamones ibéricos de bellota que ha recibido numerosos premios, entre ellos el de mejor ibérico del mundo.
Son ejemplos de que la música se impregna, poco a poco, de sabores y las cocinas se nutren de sonidos y acordes. Esto, en cambio, no evita las preguntas: se trata de ¿un negocio? ¿ingresos atípicos? ¿moda? ¿tendencia? Dejémoslo en un trasvase de placeres que doblan el goce de los sentidos. Bon Apetitt!

Autor: Juan Carlos Gomi es periodista. Sus artículos puedes encontrarlos de manera regular en los dos blogs que mantiene ahora en activo: monteigueldo.wordpress.com, y niusblog.wordpress.com.

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