La Villa de Teguise acoge Soborea Lanzarote 2016

teguise soberea lanzarote españaLa Villa de Teguise acoge este fin de semana la sexta edición del Festival Enogastronómico Saborea Lanzarote. Este año, el certamen estará centrado en el mar y la gastronomía sostenible y contará como novedades con la presencia de la marca Saborea España y representantes venidos de Valladolid, Vinaroz (Castellón) y Tenerife y con la denominada Casa del Producto Canario, ubicada en el Palacio Spínola. Esta última pretende acercar a los profesionales y al público en general los mejores productos de la islas, desde sus quesos a su vinos, pasando por los aceites o cervezas especiales, a través de degustaciones o catas. Las otras áreas que componen el festival son el Gastro Market (con cerca de setenta expositores, entre los que se incluyen restaurantes, bodegas, queserías y establecimientos de productos tradicionales), el Aula Saborea Lanzarote y el Mercado del Productor (con demostraciones de los mejores restauradores locales y donde se pueden comprar algunos productos de la isla como mermeladas o gambas de La Santa), el Aula del Gusto (en la que estará presente Paco Pérez, el chef con cinco estrellas Michelin), el Aula Chinijo Chef (para que los más pequeños puedan tener su primera experiencia culinaria de la manos de Lluc, concursante del programa de televisión ‘Master Chef Junior’) y Teguise Gastro (una zona alternativa en la que caben desde charlas a eventos culturales, pasando por degustaciones de tapas). De acuerdo con los organizadores, el Festival espera la visita de cerca de veinte mil personas.

Anuncios

Una dieta para conquistar el Polo Sur

Juan Menéndez Granados Noruega

Estaba débil y hambriento, pero mi mentalidad era ganadora: quería llegar al Polo Sur”, así se expresa el aventurero asturiano Juan Menéndez en su libro de reciente aparición ‘Pedaleando al Polo Sur’, en el que narra esta travesía que le convirtió el pasado 17 de enero de 2014 en el primer hombre en llegar a esta parte del Planeta en bicicleta de montaña sin ayudas externas. Juan sin Miedo, que es como le gusta que le llamen los amigos, estuvo pedaleando 46 días para completar los cerca de 1.200 kilómetros que separan Hercules Inet del Polo Sur. Durante esas intensas jornadas, Juan arrastró un trineo con 85 kilos de peso con los útiles imprescindibles para completar con éxito la aventura: saco de dormir, tienda de campaña, medicinas y, por supuesto, alimentos. En este tipo de aventuras, cada kilo de más es un lujo. Así que es necesario afinar al máximo con la carga y también con la comida, que debe aportarnos el máximo de calorías con el mínimo de peso. Un preparado de avena con azúcar y pasas para desayunar (unos 180 gramos diarios); fruta deshidratada, gominolas, chocolate y frutos secos durante el día; sopa, noodles y algún tentempié para almorzar (630 gramos) y patatas fritas de bolsa, rodajas de chorizo, comida liofilizada y algún postre, de vez en cuando, para cenar (180 gramos). Este era el menú diario de Juan. Además, para hidratarse té, café, chocolate en polvo, agua, alguna infusión y un solbaer toddy, una bebida nórdica elaborada con frutos rojos, rica en vitamina C. En total, unas 6.500 calorías de consumo diario, con las que tan solo llegaba a cubrir unas dos terceras partes del esfuerzo que implicaba cada jornada. Una situación que le llevó a perder diez kilos de peso al final de la aventura, que se vio prorrogada seis días más de lo previsto por las adversas condiciones climatológicas que jalonaron el viaje, lo que le obligó a racionar sus últimos alimentos. “Solo me quedaba un poco de manzana deshidratada, chocolate y aceite de girasol”, recuerda. Al final, todo salió bien y Juan pudo brindar con una botella de sidra asturiana por el éxito de su aventura. Desde entonces, su nombre figura en los anales de la historia polar, lo que no ha hecho que decaiga su espíritu aventurero. Ahora pretende convertirse en la primera persona en atravesar en bicicleta el desierto de Atacama de norte a sur y en toda su extensión. Serán 1.700 kilómetros por el lugar más seco de la Tierra. Un viaje que ha iniciado ya y que culminará, de no haber ningún tipo de contratiempo, el próximo mes de mayo. Sigue leyendo

Es tiempo de vendimia en Lanzarote

Vendimia en la comarca de La Geria, en la isla de LanzaroteLanzarote vive inmersa en la vendimia. La recogida de las primeras uvas se inició el pasado 30 de julio, aunque no ha sido hasta este fin de semana cuando puede decirse que han comenzado a generalizarse los trabajos a lo largo de toda la isla. Las bodegas con más capacidad de elaboración, como El Grifo (www.elgrifo.com) o Los Bermejos (www.losbermejos.com) se encuentran ya en pleno proceso de elaboración. Decenas de agricultores llevan estos días acercándose hasta sus instalaciones para descargar las típicas cajas amarillas llenas de uvas, que luego se transformarán en los diversos caldos que producen cada una de las bodegas. Otras grandes, como Rubicón (www.bodegasrubicon.com), no iniciarán la vendimia hasta este próximo lunes. Esta última prevé aumentar su producción de 2014, cuando llegó a alcanzar las 180.000 botellas, hasta embotellar cerca de doscientas mil. Lanzarote suele ser el primer territorio del Hemisferio Norte en el que se inicia la vendimia, aunque, en esta ocasión, las elevadas temperaturas que han azotado la Península Ibérica han hecho que le adelanten en la recogida las denominaciones de Montilla-Moriles, en Córdoba y Málaga y Sierras de Málaga. Este año, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Lanzarote prevé una cosecha superior a los tres millones de kilos de uva, lo que supondría un incremento de alrededor de un quince por ciento con respecto al pasado año. La malvasía seguirá siendo la variedad estrella de la denominación, con precios que se espera que ronden los 1,75 euros el kilo, al igual que sucediese en 2014. Las buenas condiciones climatológicas habidas esta temporada en la isla de Lanzarote y la práctica ausencia de enfermedades apuntan a una cosecha que podría alcanzar la calificación de excelente.

Cajas de uvas en las bodegas El Grifo de la isla de Lanzarote

Ruta de la Tapa Alonso Cano

Ruta de la Tapa Alonso CanoEl barrio de Ríos Rosas, en el distrito de Chamberí, acoge del 22 de enero al 1 de febrero la denominada Ruta de la Tapa Alonso Cano. Esta pequeña fiesta de los pinchos toma prestado su nombre de esta vía madrileña, si bien la mayoría de los establecimientos que participan en la misma se encuentran emplazados en la cercana calle de Ponzano. Probablemente, los organizadores del evento han querido que la estación de metro de Alonso Cano (Linea 7) se convierta en el principal reclamo publicitario para ubicar esta iniciativa y así atraer a personas de otras partes de la ciudad. Las calles Ponzano, Espronceda, Bretón de los Herreros o Alonso Cano acogen una suculenta e innovadora oferta gastronómica a lo largo del todo el año, que se ve mermada durante los meses de invierno cuando parece que apetece salir menos a la calle. Es por eso que durante este periodo de tiempo se multiplican iniciativas de este tipo por todo Madrid, con el objetivo de atraer a un publico más bien remiso a salir y que prefiere hacerse fuerte en el salón de su casa arropado por una mantita, mientras ve una buena película en el televisor. En esta Ruta de la Tapa Alonso Cano participan un total de 23 bares de esta parte de la ciudad, entre los que figuran Vagalume, O Conxuro, Sayda, La Tienda (Ponzano), Yópico (García de Paredes), Ok, Kon Tiki, Gues (Plaza de San Juan de la Cruz) o Los Torreznos (Alonso Cano). Por tres euros se puede degustar una tapa acompañada de un vino, una caña o un refresco. Ni que decir tiene que las tapas están más o menos elaboradas, dependiendo del local y que sus sabores son de los más variado, así que como el periodo de tiempo es amplio, a lo mejor tenemos ocasión de probar cada una de las especialidades que ofrecen los bares. Entre las que más nos han llamado la atención están la mini hamburguesa de buey con queso de cabra y cebolla confitada, que ofrece Meat by Don Oscar (Bretón deLa Tienda los Herreros); la tosta de bacalao confitado con manzana al Pedro Ximénez y alioli rosa, del Rick’s (Modesto Lafuente) o el croquetón de carabineros sobre nido de patatas paja con tomate de El Decano (Ponzano). Cada local tiene su propio horario en esta ruta. Por eso conviene hacerse con el folleto que se ha editado de este acontecimiento, en el que también se pueden puntuar cada una de estas pequeñas creaciones culinarias. El premio: una estancia de un fin de semana en una casa rural a elegir entre cualquier lugar de España y que se sorteará entre todos aquellos que, al menos, prueben un cincuenta por ciento de las tapas.

Cómo elaborar masa madre

Elaborar pan casero está cada vez más de moda. No solo porque sea un pasatiempo relativamente fácil y barato, sino porque también es una actividad sumamente relajante que nos ayuda a desconectar del ajetreo al que nos vemos sometidos en nuestro desempeño diario. Hay pocas cosas que puedan generar mayor bienestar que apagar la televisión, desconectar el móvil y ponernos a trabajar la masa con la que daremos finalmente forma a nuestro hogaza de harina de trigo o centeno. Si somos cuidadosos y relativamente constantes, en poco tiempo podremos conseguir un pan crujiente, bien horneado y lleno de miga, que luego tendremos la satisfacción de llevarnos a la boca. Hacer pan nos ayuda a recuperar nuestros sentidos, tantas veces olvidados, pero es que además nos conecta con nuestro antepasados más o menos cercanos, aquellos que tenían que elaborar este producto de manera doméstica por pura necesidad, algo que comenzó a declinar con las llegada de la revolución industrial y la aparición en el siglo XIX de las levaduras artificiales que ayudan a acelerar la fermentación. Hasta entonces, el elemento indispensable para hacer el pan era la masa madre. Este fermento natural se elabora a base de harina y agua que el entrar en contacto y en condiciones de calor no demasiado elevadas hacen que las levaduras presentes de manera natural en los cereales y en el ambiente comiencen a alimentarse de los azúcares de la masa, liberando a la vez dióxido de carbono. El pan elaborado con masa madre esta repleto de esos sabores a los que ya no estamos acostumbrados. Ya solo por eso merece la pena intentarlo, aunque para eso tendremos que esperar entre dos y tres horas para que fermente nuestra masa. Existen numerosas recetas para conseguir una buena masa madre. Dan Lepard es su libro ‘Hecho a mano’ ofrece una de la más utilizadas por los panaderos aficionados de todo el mundo. Ibán Yarza ofrece una más sencilla en su libro ‘Pan casero’. Aquí os ofrezco la que yo empleo habitualmente y que tan buenos resultados me ha dado.

Masa madre

ELABORACIÓN

Primer día.- Mezclamos en un recipiente de boca ancha, que luego podamos cerrar, un par de cucharadas bien colmadas de harina de centeno integral para facilitar el proceso, con otras tantas de harina de trigo, también bien llenas. Añadimos un poco de agua a ser posible mineral y agitamos con una cuchara hasta que nos quede una pasta con una textura parecida a la del humus. Tapamos el resultado y lo guardamos en un armario a temperatura ambiente ligeramente cálida.

Segundo día.- Veinticuatro horas después abrimos el recipiente. Con un poco de suerte se habrán formado algunas pequeñas burbujas. Revolvemos la mezcla.

Tercer día.- La masa ha crecido y aparece llena de burbujas. Además hay un apreciable olor ácido que nos dice que vamos por buen camino. Retiramos entonces dos cucharadas de la masa y la alimentamos con una cucharada de harina de centeno y otra de trigo. Añadimos y removemos hasta obtener una pasta semejante a la del primer día. Tapamos y guardamos otra vez a temperatura ambiente.

Cuarto día, quinto y sexto día.- Se repite el mismo proceso que en el tercer día. Cada día que pasa, la masa crece más deprisa. Al llegar el sexto día, su volumen se habrá doblado en apenas dos o tres horas. Es la señal que nos indica que la masa madre está preparada. Os recuerdo que la masa madre que necesitamos para elaborar un pan va en función de su tamaño. Así, para un hogaza en la que vayamos a emplear medio kilo de harina de trigo, es necesario utilizar entre 200 y 250 gramos de masa madre. Tenedlo muy en cuenta a la hora de seguir este proceso, por si es necesario que utilicéis más cantidad de harina en cada de una de las distintas etapas.

 QUÉ HACEMOS CON LA MASA MADRE UNA VEZ CONSEGUIDA

Lo ideal seria que nos lanzásemos a amasar un pan. Si no tenemos intención de hacerlo hasta dentro de varios días, lo mejor es guardarla en el frigorífico. Con el frío, la masa madre se aletarga y no necesita que la cebemos a diario. Eso sí, al menos veinticuatro horas antes de hacer un pan, tendremos que reactivarla retirando dos cucharas de masa y añadiendo otras dos de harina y un poco de agua. Removemos y dejamos entonces a temperatura ambiente.

También puede ocurrir que hayan pasado algunas semanas desde que hubiéramos creado la masa madre hasta el momento en que decidimos finalmente utilizarla. Entonces nos daremos cuenta que sobre ella aparece un liquido al principio ligeramente transparente que va mutando hacia el gris y que es fruto de este proceso de fermentación. No pasa nada, lo eliminamos y repetimos el proceso anterior. Un último consejo. La masa madre mejora su sabor con el paso del tiempo. Por eso conviene no agotarla para hacer un único pan. Lo mejor es reservar una poca para otra ocasión, como hacían los antiguos panaderos.

Autor: José Antonio Gallego.

Cierra el primer restaurante que desafió al ‘apartheid’

Restaurante Gramadoelas

El famoso restaurante sudafricano Gramadoelas acaba de cerrar sus puertas. Después de 45 años al servicio de sus clientes, este hito en la historia gastronómica del país ha dejado de funcionar, una vez que hubo expirado la concesión que mantenía con el no menos conocido Market Theatre, para ocupar una parte de su espacio.

El establecimiento como tal nació a finales de los años sesenta en un pequeño garaje del barrio Hillbrow, de Johannesburgo. Gracias al éxito cosechado por sus platos, el restaurante fue sucesivamente pasando por otros emplazamiento hasta alcanzar la que sería su ubicación definitiva en 1992. El Gramadoelas no solo se hizo famoso por su comida, a la que muchos identifican como una de las mejores mezclas de todas las influencias culinarias de las diferentes etnias que pueblan Sudáfrica (británica, afrikáner, indígena, malaya o india), sino que se hizo particularmente conocido por desafiar al entonces régimen segregacionista imperante del ‘apartheid’. En un tiempo en que estaba prohibido que blancos y negros comiesen en los mismos establecimientos, el Gramadoelas se hizo especialmente conocido por su política de “todo el mundo es bienvenido”. Según explica Eduan Naudé, uno de los dos fundadores del restaurante, en aquella época siempre que venía a cenar al restaurante una persona de color era necesario llamar a un departamento del Gobierno para que autorizase la visita. En una ocasión, un grupo de políticos estadounidenses reservó mesa en el restaurante. Algunos de ellos eran negros, así que como siempre se vieron obligados a llamar a Pretoria. Sin embargo, en aquella ocasión no hubo contestación, así que a partir de entonces decidieron saltarse ese pequeño trámite y dar cabida en sus instalaciones a quienquiera que estuviera dispuesto a pagar por su comida. La fama del restaurante se disparó a partir de entonces y prueba de ello es el gran número de personalidades que ha pasado por sus instalaciones: reinas como las de Dinamarca o Inglaterra, actores como Denzel Washington, Charlize Theron o Morgan Freeman o políticos como François Mitterrand, Bill Clinton y, por supuesto, Nelson Mandela.

El restaurante Gramadoelas desaparece y, desgraciadamente, los hace sin que haya tenido el fin que verdaderamente se merecía por su pequeña contribución a la estabilidad del país. Poco días antes de su cierre, Brian Shalkoff, el otro fundador del mismo y pareja sentimental de Naudé, fue asaltado en su casa de Johannesburgo, donde recibió una brutal paliza que le hizo entrar en un coma irreversible del que nunca jamás se despertaría. El pasado 1 de julio fue desconectado de la máquina que le mantenía con vida, dejando a Naudé como única cara visible del restaurante a pocos días de su cierre y de que se subastase la amplia colección de muebles, objetos decorativos y utensilios de cocina que habían labrado parte de la reputación de este restaurante. Un espacio culinario que ya es historia gastronómica de Sudáfrica.

Fotografía: 2Summers.net

Can Fabes cierra sus puertas

El restaurante Can Fabes, del fallecido Santi Santamaría, acaba de anunciar que cerrará sus puertas el próximo 31 de agosto. Según ha informado la familia a través de un comunicado, el cierre viene motivado por las dificultades económicas para mantener activo este negocio con dos estrellas Michelín. Can Fabes cierra después de 32 años “de Santi Santamaríacreación infatigable; de búsqueda de la máxima calidad en el producto y de la perfección en la cocina y en la sala; de compromiso con las raíces culinarias y con su renovación; y todo presidido siempre por un ideal que nos transmitió el cofundador y durante tantos años alma de la casa, Santi Santamaría: complacer a los clientes, como seguiremos haciendo con toda la ilusión hasta el último día”.