Una dieta para conquistar el Polo Sur

Juan Menéndez Granados Noruega

Estaba débil y hambriento, pero mi mentalidad era ganadora: quería llegar al Polo Sur”, así se expresa el aventurero asturiano Juan Menéndez en su libro de reciente aparición ‘Pedaleando al Polo Sur’, en el que narra esta travesía que le convirtió el pasado 17 de enero de 2014 en el primer hombre en llegar a esta parte del Planeta en bicicleta de montaña sin ayudas externas. Juan sin Miedo, que es como le gusta que le llamen los amigos, estuvo pedaleando 46 días para completar los cerca de 1.200 kilómetros que separan Hercules Inet del Polo Sur. Durante esas intensas jornadas, Juan arrastró un trineo con 85 kilos de peso con los útiles imprescindibles para completar con éxito la aventura: saco de dormir, tienda de campaña, medicinas y, por supuesto, alimentos. En este tipo de aventuras, cada kilo de más es un lujo. Así que es necesario afinar al máximo con la carga y también con la comida, que debe aportarnos el máximo de calorías con el mínimo de peso. Un preparado de avena con azúcar y pasas para desayunar (unos 180 gramos diarios); fruta deshidratada, gominolas, chocolate y frutos secos durante el día; sopa, noodles y algún tentempié para almorzar (630 gramos) y patatas fritas de bolsa, rodajas de chorizo, comida liofilizada y algún postre, de vez en cuando, para cenar (180 gramos). Este era el menú diario de Juan. Además, para hidratarse té, café, chocolate en polvo, agua, alguna infusión y un solbaer toddy, una bebida nórdica elaborada con frutos rojos, rica en vitamina C. En total, unas 6.500 calorías de consumo diario, con las que tan solo llegaba a cubrir unas dos terceras partes del esfuerzo que implicaba cada jornada. Una situación que le llevó a perder diez kilos de peso al final de la aventura, que se vio prorrogada seis días más de lo previsto por las adversas condiciones climatológicas que jalonaron el viaje, lo que le obligó a racionar sus últimos alimentos. “Solo me quedaba un poco de manzana deshidratada, chocolate y aceite de girasol”, recuerda. Al final, todo salió bien y Juan pudo brindar con una botella de sidra asturiana por el éxito de su aventura. Desde entonces, su nombre figura en los anales de la historia polar, lo que no ha hecho que decaiga su espíritu aventurero. Ahora pretende convertirse en la primera persona en atravesar en bicicleta el desierto de Atacama de norte a sur y en toda su extensión. Serán 1.700 kilómetros por el lugar más seco de la Tierra. Un viaje que ha iniciado ya y que culminará, de no haber ningún tipo de contratiempo, el próximo mes de mayo. Sigue leyendo