Almogrote y potaje de berros en la isla de La Gomera (II)

ValleGranRey13El regreso desde Alojera es ciertamente penoso. No hay más remedio que desandar el camino hecho por un sinfín de curvas. A duras penas, el conductor podrá poner su vehículo en tercera, antes de alcanzar otra vez la carretera principal que comunica Vallehermoso con Arure. Entramos por primera vez en el Parque Nacional de Garajonay. La laurisilva, los brezos y las fayas cubren por completo algunos tramos de carretera, creando una cúpula vegetal que rebaja en varios grados la temperatura ambiental. La ola de calor que azota La Gomera se hace aquí un poco mas soportable. Sorteamos carreteras cortadas por los incendios hasta llegar finalmente al pueblo de Las Hayas. Aquí, el fuego ha quemado la parte alta de localidad, arrasando gran parte de su vegetación. A pesar todo, los efectivos contra incendios han conseguido sofocar las llamas antes de que pudieran cebarse con alguna de las casas. Seis días, nos dicen, han estado fuera de su hogar los habitantes de La Hayas, antes de que se les permitiera regresar después de haber sido evacuados. “Me marché casi con lo puesto hasta Valle Gran Rey”, nos dice Efigenia Borges con un pequeño hilo de voz. “Estuve viviendo en el coche en el que escapamos, hasta que una conocida me fue a buscar e insistió para que me fuera a pasar esos días a su casa”, dice. Efigenia es unos de los personajes más conocidos de La Gomera. Su restaurante, La Montaña, es un centro de peregrinación gastronómica para todos aquellos que visitan la isla. Aquí parece hacerse realidad aquella famosa frase del poeta gomero Pedro García Cabrera de que “La cocina es el sexo de la casa”. Gracias a una gastronomía casera, basada en los productos vegetales que se cultivan en los alrededores, Efigenia sigue enamorando los paladares de decenas de personas. Su receta es bien sencilla: un menú único con almogrote y ensalada de primer plato y potaje de berros, con escaldón de gofio, de segundo. De postre un pequeño pastelito. Una auténtica delicia para los amantes de la cocina vegetariana que, además, puede verse aderezada por la conversación de la propia Efigenia, quien a pesar de su avanzada edad, ejerce como una entrañable relaciones públicas de su restaurante, de sus apartamentos rurales y de los productos que elabora y embotella ella misma. “Nunca he estado en La Palma y tampoco en El Hierro. Y eso que todos los días me levantó y miró hacia ellas para ver que tiempo va a hacer”, confiesa esta emprendedora, mientras un par de camareros asiáticos sirven las mesas cubiertas con manteles de plástico de color verdoso. “Apenas he viajado a la Península. Casi toda mi vida la he pasado en esta isla”, dice Efigenia. La enjuta anciana, de pelo corto y muy negro, pasea la vista por las paredes y vitrinas de su restaurante, donde se acumulan decenas de reseñas de periódicos extranjeros, además de fotografías de visitantes ilustres. “Todos han sido muy buenos conmigo”, dice, aunque recuerda con especial cariño uno de los episodios televisivos de “Un país para comérselo” que grabaron entre estas paredes los actores Imanol Arias y Juan Echanove. Antes de partir, Efigenia me regala almendras y ciruelas. A cambió prometo enviarle alguna de las fotografías que le he hecho. “¡Ah! y si vuelve por aquí, no olvide visitar mi página en internet para ver los apartamentos”. Sigue leyendo

Almogrote y potaje de berros en la isla de La Gomera (I)

Barrancos inaccesibles, un sistema de comunicación ancestral y un bosque húmedo y relicto Patrimonio de la Humanidad desde 1986. Son algunos de los valores intrínsecos de los que pueden presumir los habitantes de La Gomera. La isla colombina, tan íntimamente unida al descubrimiento de América, como castigada por los incendios a lo largo de este pasado verano, continúa siendo un lugar un tanto alejado de los grandes movimientos turísticos que sacuden anualmente Canarias. Un lugar que merece la pena conocer despacio, saboreando la conversación con sus vecinos y degustando algunos de los platos que han hecho famosa a su gastronomía, como el potaje de berros, la miel de palma o el almogrote.  

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