Chipirones en su tinta

Chipirón es el nombre que recibe el calamar pequeño, cuando aún no se ha desarrollado por completo. Si hubiera que hacer una distinción, podríamos decir que los chipirones son todos aquellos ejemplares de este cefalópodo que no superan los 150 gramos. Actualmente se pueden comprar a lo largo de todo el año, aunque en realidad, frescos, lo que se dice frescos, tan solo se puede consumir entre finales del mes de junio y el mes de octubre, que es cuando se pesca en las costas de Galicia, del Cantábrico y en la zona atlántica de Huelva y Cádiz. El resto del año, lo que llega a los mercados es producto congelado del Índico y del Pacífico, que una vez cocinado veremos como merma hasta verse reducido casi a la mitad de su tamaño. En casa somos muy seguidores de este manjar, así que huelga decir que raro es el mes que este producto no termina alguna vez en nuestros platos, ya sea frito, en salsa, o en su tinta. Esta última es la receta que os ofrezco a continuación.

Chipirones en su tinta

INGREDIENTES PARA CUATRO PERSONAS

  • Dos docenas de chipirones
  • Cuatro cebollas pequeñas
  • Dos chalotas
  • Un tomate
  • Un ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Una cayena
  • Un vaso de vino blanco
  • Caldo de pescado
  • Sal
  • Pimienta
  • Harina
  • La tinta de los chipirones o cuatro sobres de tinta

PREPARACIÓN

  1. Limpiamos los chipirones para extraerles las tripas, los ojos, la boca y su elemento más característico: la pluma o calamus en latín, del que toma el nombre el calamar. Reservamos las patas y las aletas. Extraemos también la pequeña bolsa de tinta con mucho cuidado. De todas maneras, si no queremos complicarnos la vida, lo mejor es que compremos cuatro bolsas de tinta en cualquier pescadería. Limpiamos con agua abundante los chipirones dándoles la vuelta para que no quede ni rastro de arena.
  2. Introducimos las patas y las aletas con un poco de pimienta dentro de los chipirones  y los cerramos con un palillo. Los pasamos por harina y los freímos vuelta y vuelta en aceite de oliva virgen extra.
  3. En una sartén grande hacemos un sofrito con las cebollas, las chalotas y el tomate al que previamente habremos quitado la piel y la pipas. Incorporamos la cayena.
  4. A continuación añadimos sal, el vaso de vino blanco y el caldo de pescado y añadimos los chipirones para que se vayan haciendo a fuego lento. Bastaran con unos veinticinco minutos. No es conveniente tenerlos más tiempo, porque nos pueden quedar un poco duros.
  5. Retiramos la cayena, para que el resultado no quede demasiado picante. Mientras, en un vaso, mezclamos la tinta con el caldo de pescado y la incorporamos a los chipirones. Mezclamos todo y lo tenemos dos o tres minutos. Sacamos entonces los chipirones y los depositamos en una fuente. Pasamos el caldo por una batidora y el resultado lo vertemos sobre ellos. Lo dejamos todo reposar unos minutos y ya tenemos nuestro plato de chipirones en su tinta para consumir. De todas maneras, si sois de aquellas personas capaces de sobreponerse a la tentación, lo mejor es consumir los chipirones al día siguiente. Este es de esos platos que gana con el paso del tiempo.

Cocinado por: Marta Barbero.

Bizcocho de pistachos y chocolate

Estamos en verano y no hay mejor momento a lo largo de todo año para ir aficionando a los más pequeños de vuestra familia a echaros una mano en la cocina. Os proponemos, a continuación, un postre fácil de elaborar, que engancha a todos los niños y con el que podéis dar rienda suelta a las inquietudes culinarias de vuestros vástagos. No hay nada que de mejores resultados que este bizcocho, que nosotros hemos elaborado a base de pistachos, pero que podemos sustituir por nueces, avellanas o almendras, en función de las preferencias personales de cada uno.

Bizcocho de pistacho y chocolate

 INGREDIENTES:

  • Doscientos gramos de mantequilla.
  • Doscientos gramos de azúcar.
  • Ciento veinticinco gramos de pistachos.
  • Ciento ochenta gramos de harina.
  • Cuatro huevos.
  • Chocolate para fundir.
  • Azúcar glas.
  • Medio sobre de levadura
  • Una pizca de sal.

MODO DE HACERLO:

  1. Mezclamos el azúcar y la mantequilla con una batidora.
  2. Machacamos los pistachos en un mortero.
  3. Mezclamos la harina, los pistachos y los huevos, con el azúcar y la mantequilla hasta conseguir una masa homogénea.
  4. Añadimos una pizca de sal y el medio sobre de levadura para que la masa levante un poco.
  5. Engrasamos el molde con un poco de mantequilla y harina para rellenarlo después con la masa.
  6.  Horneamos a 180 grados, durante unos 45 minutos, hasta que el bizcocho sea consistente. Para ello tendremos que introducir una aguja o un cuchillo y comprobar que éste sale completamente limpio.
  7. Lo dejamos enfriar un poco, lo extraemos del molde y a continuación los cubrimos con el chocolate fundido.
  8. Dejamos que se enfríe el chocolate para que se solidifique.
  9. Por último, hay que cortar el bizcocho en pedazos no demasiado gruesos, que espolvorearemos con un poco de azúcar glas. Mi recomendación es que lo consumáis acompañado de un helado de turrón o si vivís en Canarias, de helado de gofio.

Preparado por: José Antonio Gallego

Pastel de zanahoria

La primera vez que lo probé fue en la ciudad de Leeds, en el norte de Inglaterra, en el bar del museo del escultor Henry Moore, uno de los ciudadanos más ilustres que ha dado esta localidad, al que han dedicado una estupenda pinacoteca, que también alberga otras exposiciones temporales. Al principio no sabía lo que era, aunque su textura, su sabor y su presentación me parecieron maravillosos. Luego lo he probado en más sitios y, en todos ellos, me ha parecido un dulce digestivo y muy rico. He investigado por internet. He visto varias recetas y al final he parido ésta mía que os relato a continuación.  El resultado me parece absolutamente increíble…Por cierto, después de comerla no he engordado ni un gramo, a pesar de que a mí me engorda hasta el aire que respiro.

INGREDIENTES:

  • Cuatro zanahorias medianas
  • Aceite (una medida de yogurt)
  • Azúcar (dos medidas de yogurt)
  • Harina (tres medidas de yogurt)
  • Cuatro huevos
  • Un sobre de levadura
  • Un yogurt natural

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Filloas (no lo llames crepes)

Ya sabemos que los franceses (como los italianos) son maestros en darse fama en torno a sus productos, mientras los españoles nos apocamos ante su ímpetu nacionalista.

Pues en el caso de las crêpes, debemos plantar cara porque desde hace cientos de años nosotros tenemos las sabrosísimas filloas gallegas. En el mundo rural de Galicia, estas tortas han salvado mucha hambre, en especial en la época de la matanza del cerdo, en pleno invierno.

La receta original se elaboraba con el caldo del cocido, pero después ya se prepara con los ingredientes que os indico a continuación.

Es un plato sencillísimo pero que admite muchas aplicaciones como os cuento al final. Sigue leyendo