Comiendo en casa de un extraño

Hoy la cena es en casa de alguien que no conozco. Llego al lugar, no veo ningún cartel, pero aún así toco el timbre, espero la confirmación e, inmediatamente después, la puerta se abre y aparece la sorpresa. Es un restaurante a puertas cerradas. Una tendencia que llegó a Buenos Aires hace ahora cerca de siete años y que parece que vino para quedarse. Al comienzo eran pocos. Hoy hay cerca de cuarenta establecimientos de este tipo. Son lugares regentados por chefs, sumilleres y amantes de la cocina que decidieron abrir las puertas de sus casas para recibir a clientes y amigos para cenar. Sigue leyendo

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